Estamos ante un autor serio, profundo, objetivo, pero a la vez sensible. Resalta la poética de lo cotidiano, y lo eleva a un nivel artístico propio. Huye de lo fácil y crea poética en ambientes que a muchos les resulta hostiles, carentes de belleza aparente.
Eso es lo que le hace distinto al resto de los fotógrafos: esa visión profunda de lo cotidiano, casi austera. Lo dicho, un autor que tiene una visión propia, de un estilo irreductible y personal. Algo que echamos de menos ante tanta imagen repetitiva.
L. Aldalur